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No tengo sillón

Persigo el naranja del cielo, el hervor de las nubosidades y el ocaso del destello. Nunca llego. Sirve para moverme. Vuelvo con la penumbra y los faroles, que ahora son led y consumen menos, como adicto en tiempos de sequía. No tengo sillón. O estoy incómodo o estoy tirado. Mi casa es todo lo que puede ser. En acto es un quilombo. Ahora que bajé, ahora que estoy solo, ahora que los muebles hacen ruido, ¿qué tengo? Vinos a mitades (como mis proyectos), fuegos desperdigados en distintas habitaciones, y un deseo que si se asoma, pregunta "¿por donde?" Los vicios hoy son más aburridos, las trampas son más dulces y las dudas construyen más de lo que parece. Llega el invierno. ¿Juntaste leña?

Girasoles imaginarios

Gira el sol para verte a vos, la pampa se abre, y vos te movés. Con rostro pacífico te movés. Consciente de tu peso te movés. Ánima vestida de terciopelo azul. Cuerpo al campo. Cuerpo doblado naturalmente al calor. El sol se asoma después de días grises, aclara el marrón de tus ojos, y vos te movés. Como terapía china te movés. Conversando con las plantas te movés. Curva sana no quiebra, fluye como río de amores en invierno, y un mantra en tus adentros sopla brisa calma. Alrededor del sol giramos como todo, para que crezca la vida, y vos te movés. Materializando la belleza te movés. Haciendo de esto algo que no duela te movés.

Uma trilha

Praia dos Açores, Florianópolis, Santa Catarina, Brasil. 08/08/2023 A trilha é só uma trilha quando você não para para disfrutar o paissagem. El camino es sólo un camino cuando uno no se detiene a disfrutar el paisaje. Hay cosas que sólo se vislumbran cuando otras se detienen. Hay flores que sólo se abren cuando el sol deja de darles. Trazamos caminos de pisadas en la arena. Nos sumergimos en las olas de la eternidad y peleamos amorosamente contra la marea. La marea que crece y deja sus marcas. La luna que hace lo suyo con todo lo que se mueve. Siempre que llego al tope del continente pienso en las mismas cosas, y así entiendo que, de alguna manera, tanto no cambio. Eso me da paz. Volver a las preguntas metafísicas, al "qué habrán sentido los nativos al chocarse con la inmensidad", a lo pequeño de la historia y lo eterno del mar. Desde el centro del océano vienen las olas a esta costa, y del otro lado pasa lo mismo. ¿Qué hay en el medio? Hace un tiempo pienso en caminos para ...

Habla el camalotal

Isla andante, terreno en viaje ¿Y si aquello que pensabas estático está en realidad en constante movimiento? Señal de camalote, puerta abierta en un poblado de buenos augurios, del otro lado del río, del otro lado del ruido. A fin de cuentas todo se mueve a nuestro alrededor. Estar quiero es un mito, si el planeta está girando. Entrar en sincronía con lo dinámico del todo es cuestión de ser perceptivo. Es cuestión de ser permeable. Es cuestión de ser ser vivo. Decidir buscar mapas, o refundar la cartografía del alma. ¿Qué diferencia hay? Entrar en estado de viaje es simplemente asumir una postura, cuando somos conscientes de que todo se está moviendo. Por algo la planta que toco tiene aroma. Por algo habla el camalotal. Por algo vuelvo a este lugar. Ya no creo en las casualidades. Creo en las coincidencias. (la portada de este cuaderno es un pájaro)

El milagro de Sakizaya

Un milagro japonés cruza frente a mí, dejando trazada en las aguas la línea de la sabiduría, que va desvaneciendo su visibilidad, donde cinco cardenales se posaron y acompañaron mi suspirar. ¿Es cierto que el agua tiene memoria? ¿Allí quedan inscriptos nuestros aprendizajes? Si nuestras sienes ardientes son todo el tesoro, si hay puertas abiertas que abrir lejos del corazón, ¿Dónde comienza el camino a la paz? No tengo cuaderno. Le esquivo a la conexión para encontrarme en las palabras, aunque no me sea fácil, aunque la red me llame a gritos. Siento que la fauna voladora se multiplica acá, y acerca mensajes a mi nombre, buscando el polen. ¿Será que huye del fuego? ¿O será que me trae una señal? La llamada de lo primitivo se hace escuchar. Tengo que buscar en hojas de papel. Tengo que buscar en rutas. Tengo que buscar. No me puedo ir a dormir. Uno elije.

Playa de Macumba

Playa de macumba. Donde va el rey del funk brasilero cuando tengo humo y activo el recetario de ideas. Que te falo en portuñol, que canto todo el día, que pienso demasiado, que inflo la bicileta casi todos los días. ¿Cuando fue la última vez que estuve en la playa? Fue en Santa Teresa, y estaba todo cargado. Mucha gente y mucha data. Mucho salir a patear el continente y mucho buscar adentro de uno mismo. ¿Te acordás lo que pasó en el eclipse? ¿Qué hay de eso esta noche? Esta noche sin murciélagos. Esta noche con certezas y sin especulaciones. Esta noche que me siento en Brasil. "Já senti saudade. Já fiz muita coisa errada. Já pedi ajuda. Já dormi na rua." Me canta el rey, que cayó en una secta y pegó inmunización racional. Esta es la Playa de Macumba. Pero no compramos paz con el dejarnos adoctrinar, sino que practicamos nuestros propios ritos. De tierra en los pies y en los pulmones. De mar que lleva, trae y no se calla ni un segundo. De compartir entre luna y sol. Esta es l...

Necesito un buen barco

La luna significa el agua. El eclipse que confunde y alucina al caminante mueve todo lo que hay dentro. El calmo lago puede ser maremoto, una bañera llena de tsunamis. Podemos rezarle a la luna que mantenga en paz las aguas, para salir a navegar seguros. O podemos hacernos cargo de tener manos y herramientas. Necesito un buen barco. Construirlo con mis manos y conocerlo bien. Prepararlo para gozar de la bahía, y para resistir la furia de los siete mares. Necesito un buen barco. Hoy que hay rumbo cierto y no hace falta naufragar. Y surcando las aguas universales de la luna en el aire, conocer el oficio del capitán, y el oficio del buen compañero. La estabilidad no es un milagro. La estabilidad es una construcción. Necesito un buen barco. Y ya no más plegarias de noche desesperada.

Medicina cotidiana

Las aguas se cruzan frente a mis ojos, y ahí pongo mi atención. El sol va cayendo. Yo respiro hondo tres veces, y la tierra sube por mi cabeza. Pica. Limpia. Sale. Un rito de bajada cotidiano, y así pensar en lo que quiero. Soltar lo que hoy ya está. Permitirme seguir. El día sigue. Cuerpo y mente agradecen. Del otro lado, la isla. Fresca y en resistencia. Sistema vivo frente a mí. Y Paraná que corre. La magia de este lugar.

El cóndor llega más alto que la cruz

Iruya, Salta, Argentina 19/02/2022 Hay caras en la montaña y se cuentan secretos por la noche. Recién llegábamos a Iruya, el tiempo ya era distinto y los cerros daban señales. Se camino despacio y se habla bajito, subiendo callecitas para llegar al destino, entre gatos sobre mostradores y miradas alegres de bienvenida. El cóndor que pintaba el cerro con su sombra te pasa cerca en el mirador, y no hay forma de explicar lo inexplicable. La inmensidad es rutina para quien elige la vida en este lugar. Crucé la cascada, caminé unas cuadras camino a San Isidro y despertó en mí aquello que yo ya sabía. Algo hay en esta región para mí. Algo que tal vez esté adentro mío, pero que para encontrarlo tenga que caminar mucho. Las señales quisieron recordármelo, me hicieron saber hasta donde caminar, y que debería volver y buscar. Vuelvo al pueblo, compro ungüentos bolivianos, golosinas de antaño y empanadas de quinoa y queso. Apunto al descanso, pero con una certeza fresca y la consciencia ilumi...

Los colores no se explican

Purmamarca, Jujuy, Argentina 14/02/2022 Al sol sube el calor, y en la sombra se siente fresco. El viento de la montaña es intermitente, y entre tanto y tanto pienso en vos. Vuelvo a un lugar donde conocí todo lo que puedo ser. Vuelvo a caminar los cerros donde una estrella me mostró el camino. La medicina me hace mirar para adentro, y entre tanto y tanto pienso en vos. La introspección es un camino de ida. De hacerse algunas preguntas, de sus respuestas y nuevas preguntas, no se vuelve. Estoy donde tengo que estar, y entre tanto y tanto pienso en vos. Los colores del cerro no se explican. Las canciones sirven para amenizar al corazón. En la plaza un acordeón toca Pasajera en trance, y entre tanto y tanto pienso en vos. "El mejor regalo que me podés hacer es disfrutar", me dijiste para así entender el código de nuestro amor. Yo te agradezco, y entre tanto y tanto pienso en vos.

Domicilio en otro planeta

Un jazmín perdido en el tiempo de calle Moreno incita mi olfato deseante. Yo camino como cuando no buscás nada pero esperás encontrarte. El cielo está de película y enaltece lo magistral del pino que me cobija, mientras enero calma sus temperaturas asfixiantes. ¿Te conozco? ¿Naciste acá o tenés domicilio en otro planeta? Es que me das vuelta la cabeza, como una vertical. Dicen que las raíces de un árbol son tan grandes como su copa. ¿No te sorprende el mundo de lo subterráneo? Todo eso que no vemos pero nos hace ser como somos. Los engranajes de mi cabeza se disuelven con limonada, y a mí me encanta como se arruga tu cara cuando te hago reír. Las nubes se parecen al mar. El universo pide una vueltita. ¿Y si caminamos por una calle donde no nos crucemos a nadie?

Confidente a contramano

Ella siempre lleva un fibrón en el bolsillo, huye de las luces que encandilan y raya weas que te hacen pensar. En la noche conoce las baldosas secretas donde se esconden los tesoros del descarte, y por la mañana no deja que la despierten las agujas del reloj. Sus ojos ven la montaña en la avenida, ven la injusticia dormir en las plazas, ven la desgracia posar en los Mercedes pero se cierran ante lo que agradece sincero. Con o sin destino, camina rápido. Nada la apura, pero nada pausa su andar, Siempre parece estar yendo a algún lado, aunque siempre dé las mismas vueltas por el centro que ya no es un barrio. Cuando se va ya tiene plan para el viernes, y cuando vuelve ya no hay donde volver. Entonces visita el nido de las lagartijas que no tienen nombre pero cambian la piel. Seductora de deseos de ultramar, confidente a contramano, entre las balas de una realidad que no son noticia en los diarios.

Juegos contrarios

Pérdida total en el espacio. El desierto no tiene direcciones. Se pierde también la llanura, y todo es relieve en las alturas. El mejor colchón en el que pudiste dormir pensaste que era un cartón en la calle. El gesto que describe es indiferente cuando nos damos el gusto de ser nadie. ¿Quién te dice que lo que cae del cielo es agua? ¿Quién te dice que la intemperie está afuera? Hoy la dirección la das con las caderas. Usás la destreza además de la mente. En el medio del túnel no se ve la luz. Pero si mirás en la oscuridad, hay dibujos. Y podés empezar a decirle que sí a buscar donde te dijeron que no hay nada. Ahora vos elegís como es pisar bien porque la tierra tiene tu forma.

Jugo del sol

Mandan a fabricar mil anclas, mientras las aves surcan los cielos al atardecer. Hablamos de intimidad y vulnerabilidad, porque el placer es de cartón cuando viene con armaduras. Vos conocés el mapa que se oculta en mis lunares. Yo tengo en mis dedos el aceite que desata las contracturas de tu espalda. El jugo del sol está detrás del hipódromo, justo a la hora del corchazo. Y yo siempre lo bebo solo. Pregunté por el fulgor, y me respondieron con la calma. El proceso recién se deja comprender cuando llega al final.

Los lugares se pueden mover

Brota de los poros el sudor, de mambo regulando el bocho, de pedal y mochila en la espalda. "Lo que mata es la humedad" te dicen acá medio como epitafio, medio como refrán. El río está cada vez más bajo, y donde antes remábamos, hoy se puede caminar. ¿Te acordás dónde es tu lugar? ¿Sabías que los lugares se pueden mover? Milenios de orgullo sin saber pedir perdón, para que el perdón se vuelva un acto egoísta. Si no aceptás el dolor, no lo podés soltar. El río sólo es estático en el mapa. Yo quiero poder cambiar. Navegando en incertidumbre, la única certeza es navegar. Elegirlo, hasta llegar a tierra firme. Pisar. Darte cuenta que las dudas tuvieron sentido. Volver a navegar.

El río es como una certeza

Tomo una pluma que encuentro en el pasto, y vos la convertís en la bandera del reino de las hormigas, mientras yo me asombro por el origen de las piñas, como niño que entendió la peli. Una paloma blanca y una paloma negra juegan a hacernos acercar, bailando la danza compartida de las polaridades, a medida que avanzamos por el puente paso a paso. Una remonta vuelo y acaba con las dicotomías, dejándonos contemplarla, librándonos de las escasas posibilidades de las lógicas binarias. No hay salvación para el veneno si lo que buscamos es una salvación. Hay un par de pavas para calentar, música y aire puro. Aire que se respira cuando ya no está. Aire que todo lo abarca. Aire que da. Buscamos en el fondo del pozo la chance de tomar impulso. Buscamos acompañades, a veces desde el terror a la soledad, a veces desde el deseo elemental de las miradas que se sonríen sin bocas y que se seducen con mucha ropa. No reneguemos de la caída. Caigamos abrazades soñando con colchones. Sin pensar en el golp...

Qué hacer con el veneno

A los árboles se los come el veneno, si no hacemos algo al respecto. Una decisión que no duerma en el sosiego. Hay veneno libre para despertar. Hay veneno hiedra para apagar. Uno ayuda a ver el otro. ¿De qué sirve apropiárselo, y verlo como forma de vida victoriosa? El punto de vista crea al objeto. Mis ojos deciden porque yo quiero. ¿Cómo habrá sido este río hace mil años, si no hubiéramos metido mano? ¿Cómo sería florecer sin primavera, si dejáramos al invierno crecer como enredadera? ¿Cómo sería el suelo, si dejáramos de mirar al cielo? Me invitaron a creer en los astros, pero me dicen que me quedo quieto. Ya no quiero teorías inertes. Quiero empoderarme en la práctica. Tentar la cima, sacarme el veneno. Ya no quiero jugar a las escondidas. Quiero entregarme a la selva, y compartir el jugo  de las frutas prohibidas.

El silencio de la luna nueva

Cuando tenés agujeros en los zapatos, le prestás atención a los charcos. ¿Quién te puede imponer cuándo abre y cierra un proceso? Nadie viene y le impone al árbol el otoño. Bien sabe la estación cuándo cambiar su color. Cambiaste los agujeros en los zapatos por cruzar fronteras descalzo. Y hoy en el parque de tu casa, el viento te da en la cara. En los escombros de la naturaleza se construye la ciudad. Y crecen plantas que rompen el pavimento. Dentro tuyo yacen todas las veces que viste de lleno todo el mar. Buscalas. Recordar puede significar mañana. Equivocarse es humano. Decidir es animal. Y a fin de cuentas somos todo lo que esta tierra vio nacer, morir y renacer. Como la luna nueva da lugar a las estrellas. Y el silencio da lugar al amor.

La estructura oxidada

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Una gran estructura portuaria. Separada, escindida de la barranca. Abandonada, de alguna era de desembarcos y muelle movido. Hoy sólo es paisaje y anhelo, de llegar ahí, de sentirse también escindido de la ciudad y sus mambos, de sentirse parte del río. Sus graffitis de algún tiempo en el que se podía llegar. Para contemplar, para ranchar. Aerosol para decir que llegué hasta ahí, y que ahí está mi nombre, resistiendo las tantas tormentas, las crecidas y bajantes, los vaivenes del urbanismo y la vida de ciudad. Estructura testigo de construcciones de barrancas, excluidas de las manzanas por el boom inmobiliario. Testigo de hogares de chapa y alambre, de colchones de paso y pesca en el desagüe. Estructura testigo de amaneceres aventurados de navidades y año nuevo, escapando del grito adolescente y del cachengue borracho. Testigo de besos de rocanrol, de encuentros tímidos pero deseados. No descansa en el pasado, pues alberga futuras anécdotas (vaya uno a saber con quién), y humos abr...

Reflejo de deseo

Fuerte cera sobre el piso, que redefine el brillo por donde camino, que ahonda mi olfato con sulfato poco sano. En la calle hay lluvia y un virus que abruma. En la isla el fuego se disipa, y poco me importa que mi ropa no se seque. Nuevas músicas me llaman desde lo digital. A poner el oído y la palabra. El cuerpo espera ansioso soltar el baile con algún solo. Qué acostumbrades estábamos al beso y al tacto, al encuentro agasajo. Amor naturalizado, de práctica cotidiana y presente endulzado. Ahora escribo versos sueltos que, sin saberlo, tienen hilo, de anhelos de cercanía y juegos bailanteros. Yo escribo, como reflejo de deseo. Escribo porque no sé donde poner tanto deseo. El papel escucha y replica. Cuando puedo, vuelo.

Círculos en el parque

Están quemando árboles en la isla. Están secando los caminos. Cerrando compuertas, engordando el ganado. La calle disimula el apagón, trasladando apurada lo que no puede parar y lo que dice que no para. Hay círculos de cal en el parque, y mucha gente se queda afuera. Nuevas normalidades entre difusos paradigmas y mezquindades. Payases se organizan. Piden trabajar la risa. Si todo vuelve, que vuelva el placer. Nadie se entretiende con la heladera vacía. La guardia no te deja cruzar la baranda. El celu no te deja de sacudir la ventana. Dicen que más lejos es más seguro. Pero más cerca es más profundo. Si la cabeza me deja, me bajo de la bici, donde siempre vengo a escribir. Levanto la cabeza, y están quemando árboles en la isla.

Compañerismo mata adversidad

Rosario, Santa Fé, Argentina 11/03/2020 Compañerismo que mata adversidad. Piel morena de tanto caminar. Consciencia de la fortuna, de vivir la vida, de elegir como vivirla, de compartirla y colorearla a más no poder. El pelo que crece y se aclara. El continente que se deja atravesar. Manos que se agradecen. Comida y aventón. Manos que se entrelazan. Vos y yo, con la mochila en la espalda. El circo que te abre las puertas mil veces. El gesto de amor en una olla popular. Con el chiste se juega el comunicar. Sensibilizando lazos. Tejiendo redes. Nuevas formas de construir sano, de construir de verdad. Tus pies se volvían raíces, y así y todo nunca dejarías de caminar. Tu rostro que se iluminaba fractal al son del caer del sol entre eucaliptos y pinos que giraban con ritmos de ideas. Tus ojos que brillaban como por llorar. Y con dos palabras destrabaste mi lagrimal, y me escuchaste con los ojos, y me miraste con los oídos, y me abrazaste con todo lo qu...

Afrobeat en el bosque

Punta del Diablo, Rocha, Uruguay. 24/02/2020 Las irregularidades de la arena traen sus complicaciones a la hora de bailar. Le piden a nuestros pies poder sentir las caricias de sus plantas, para que cada grano se entrelace entre los dedos. El ritmo del corazón y de la memoria genética pulsa sobre el cuerpo y no detiene su mover, su hacerse arte en el movimiento mismo. Golpes de parches, melodías, el nacimiento de un género que se ha ramificado desde Nigeria hacia todo el mundo. Justo aquí, en los pinares de Rocha, en el bosque de Punta del Diablo vengo a encontrarme las percusiones ancestrales, los vientos potentes que arremeten corporalidades, los bajos ensalsados de principio a fin. El afrobeat que me busca y me encuentra, que se hace trance en todo el globo, que siempre tiene su fuerza para mí. Ritmos que repercuten mi cuerpo, melodías que dibujan en el aire, armonías que erigen la estructura de mi sentir. Sonrío y bailo. Pongo el cuerpo y todo se transforma. El aire ya no es e...

Rompiendo contra el continente

Punta del Diablo, Rocha, Uruguay 05/02/2020 Formaciones rocosas dividen las playas. De un lado Los Pescadores y La Viuda, del otro Del Rivero y Playa Grande. Frente a mis ojos, el mar. El mar que está furioso, como querendo llevarse algo. rompiendo contra la piedra, haciéndose ruido contra el continente. Acá estoy yo, poniéndole palabras al papel, cuando no las encuentro en mis labios, y cuando ciertas inercias me preguntan porqué, y yo ni se de qué. Freno y miro alrededor. El movimiento constante no favorecía la claridad. Acá hay mucho viento y en la playa no se puede hablar. El silencio ofrece mirar adentro, y las olas dibujan rulos de espuma en el océano. Yo me voy acordando qué hago, valorando a quienes tengo al lado, chocándome con un respira que me da el traqueteo. Y sin el traqueteo, ¿qué soy? Un espejo. En la sombra sobre la roca, un espejo. En la espuma de aquel pendejo, un espejo. En los ojos de quien me mira, un espejo. Saudades de cohetes y papayas, de enrosques ...

Corazón de feijão

Santos, São Paulo, Brasil 28/01/2020 Mosaicos de colores, arquitecturas alegres. Veredas cariocas, caminar paulista. Acá se camina con las patas llenas de arena, con las formas de quien crece mirando a la costa, con las formas de quien juega cuando baja la marea. Cerca del polo cultural. Cerca del paraíso natural. Un puerto que ve pasar los siglos, desamarrando historias de vaya uno a saber donde. Corazón de feijão, que sonríe de dar para crecer. Y los humos se comparten, y la comida no falta. El idioma no es frontera, cuando es grande el corazón. De feijão.