Reflejo de deseo
Fuerte cera sobre el piso, que redefine el brillo por donde camino, que ahonda mi olfato con sulfato poco sano.
En la calle hay lluvia y un virus que abruma. En la isla el fuego se disipa, y poco me importa que mi ropa no se seque.
Nuevas músicas me llaman desde lo digital. A poner el oído y la palabra. El cuerpo espera ansioso soltar el baile con algún solo.
Qué acostumbrades estábamos al beso y al tacto, al encuentro agasajo. Amor naturalizado, de práctica cotidiana y presente endulzado.
Ahora escribo versos sueltos que, sin saberlo, tienen hilo, de anhelos de cercanía y juegos bailanteros. Yo escribo, como reflejo de deseo.
Escribo porque no sé donde poner tanto deseo. El papel escucha y replica. Cuando puedo, vuelo.
Comentarios
Publicar un comentario