En sueños conocí tu museo de plantas. Un panteón inmenso, bien iluminado por grandes ventanales, con estanterías llenas de macetas. Ejemplares que parecían ordenados casi para ser presentados, pero con el humilde cariño de quien riega todos los días la huertita de su patio, sabiendo que ese cariño es el que hace lindo al patio. Me hubiera gustado bajar a recorrer un poquito, pero al final no hacía falta que salgamos a tirar la basura, así que volvimos a la pieza. Vos estabas contenta. Y te reías. De alguno de los chistes que habíamos inventado. No sé si anoche o recién, no sé si cuando estábamos despiertos o cuando yo estaba soñando. Pero estabas contenta con tu nueva casa, porque era justo lo que buscabas. ¿Qué loco, no? Justo andar deseando una casa con un museo de plantas, y que justo aparezca una en los clasificados. Después me desperté, y al final no era tan distinta la cosa, entonces el paso a la vigilia no fue tan brusco. La luz del día un poco nublado era similar a la de ...