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Mostrando entradas de 2015

Luciérnagas.

Vuelve a aparecer el río, entre corridas y cansancio, con la marea que simplifica el motor. El agua baja desde el Amazonas y viaja hacia el mar. Las cabezas tienen que entender eso, que simplemente son un gran río, y que no hay forma de detener el agua. Si el agua se estanca, no podemos beberla más. La ciudad a la que entramos buscando una causa y una corona para todos, tiene una salida inmediata, más cerca de lo que creemos. Una barranca, con una palmera, el río y la isla en frente. Si cada cabeza podría ver el camino de tierra, cualquier camino de tierra, no necesitaría pastillas para dormir, ni pastillas para despertar. El constante tráfico de sensaciones que fueron depositadas en este río, llega cuando ya podemos escuchar el agua. El agua llega a la orilla. Las sensaciones se esfuman como luciérnagas, afloran en otro lugar, y se estabilizan. Los barcos pasan repletos de historias andantes que se susurran solas y siguen su recorrido. Los caricias en la orilla, los amaneceres...

El juego de la vigilia.

Las agujas no paran de girar, danzando una detrás de otra, como abejas codificando mensajes. Su ubicación ya no es la misma que tenían cuando comencé a reposar. Sin embargo la mente se rehusa a tomar el camino que el cuerpo ya tomó hace horas. Musas e ideas no encontraron mejor horario para mostrarse. El buzón revisado hartas veces vuelve a ser revisado. No vaya a ser que haya algún emisor desesperado, o alguna araña trabajando a deshoras como mi mente. Margaritas y personajes olvidados recobran interés, con tal de seguirle el juego a la vigilia. Mientras tanto le doy más vida al televisor, que compite conmigo mostrándome jugadas desfavorables de algún remoto partido de básquet, o conversaciones entre Jean Reno y Robert De Niro sobre una maleta con patines de hielo. Escucho la puerta aledaña y un gato que pasea por los techos, giro, veo la luna por el agujerito de la persiana y vuelvo a girar lamentándome por haberme fumado el último cigarro. Hasta encuentro el momento para escri...

Video clips adolescentes.

Hay cosas que no fallecen en nuestra persona con tanta facilidad, que subsisten de aquella filosofía aniñada de mirar las estrellas, de ojos adolescentes para desglosar cintas de guerras y de amores. Algunas mañanas logro reencontrarme en esas caminatas fundamentalistas en las que el sol hace de agujas que chocan contra el agua, en las que el tiempo se dedica a pensar. A veces esas mañanas me prestan sus abarcas de platonismo para recorrer los cuentos del espíritu ante todo y de mis vidas pasadas. En el inconsciente habrán quedado tatuadas aquellas locuras primarias y sorpresas de haber abierto las puertas. Otras veces es canción lo pasado que me amanece (canción de ayer sobre un futuro ya vivenciado), y mi mente vuelve a creerse dentro de batallas que ya ni veo nobles, que sin aquel adolescer de joven video clip no les encuentro ni el sentido ni el sumar. Días en que los ismos terrenales me ofrecen remeras de mi talle, y días en que la corriente me lleva a cualquier puerto. Días...

El amor en todas las vidas.

Justo cuando pensaba que transitar sin un amor era acercarse al vacío, encuentro el amor en todas partes. En el otro; en caminar codo a codo con quién sea que la quiera pelear, en acercar una soga en medio de tanto desapego. En crear simplemente por el certero hecho de nuestra infinitud, en entender que no tenemos forma, que nosotros decidimos como recrearnos. En lo inacabado del conocer; en el saber de que nunca terminamos de aprender, y así seguir creciendo. Justo cuando creía haber conocido la fórmula del amor, comienzo a entender que el amor no tiene forma, que hay miles de formas de amar. Que la alegría que podemos transmitir con nuestra forma de ver el mundo, puede cambiarle el día y el paradigma al que viene caminando perdido. Que amar a un solo ser es grande, pero amar a cada ente que forma el todo nos acerca más al entero, para poder cambiar el mundo. Que podemos lograr que las emociones no nos dominen, endureciéndonos pero sin perder l...

Carnaval.

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Atacames, Esmeraldas, Ecuador. 17/02/2015 La alegría en todo un país que logra transmitirse en todas las regiones. Es carnaval en Ecuador, y un viento infantil es lo que recorre los aires. Los niños que esperan en la ruta con baldes llenos de agua a que pase alguna víctima. Espuma que sale de cuerpos sonrientes, que nos cae hasta cuando nuestros dedos ya están relucientes y super afligidos. Es carnaval en Ecuador, y en todo el continente hay fiesta. Es carnaval, y aquí logro sentirme sólo un niño con su sombrero. El reencuentro con el mar después de 24 largas horas de ruta. La asombrosa provincia de Esmeraldas nos recibe, lo cual explica el uso de la tinta verde. Los caminos más vivos que hemos visto, árboles y plantas que son un mundo nuevo, cantos de pájaros que endulzan nuestros oídos. Vida que entra en nuestros pulmones para curarnos de tanto veneno. Sangre caliente porta este pueblo, como enseñanza de vida. Lo que maravilla de esta región es ver montes casi selváticos a tan...

Sudestada en el bosque.

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Montañita, Santa Elena, Ecuador. 8/02/2015 Y podemos contar miles de fábulas y mitos sobre su poder. Nunca estaríamos mintiendo. Una idea decide, escala el monte y anhela ese abrazo desde la cima. El poder es indescifrable, el contagio puede ser instantáneo si no hay vigas suficientes en las demás. Caminando en el bosque más recóndito es una hoja particular la que se nos presenta y busca teñir cada árbol de su color. Aflora incesante en nuestra mente, siendo su semilla la que nos pide pintar el bosque. Siendo el bosque quien siente admiración, y todos sus árboles quieren saber como esa hoja. Nos toca la perta a diario, cuando encontramos el espacio ideal para reflexionar. Reminiscencia y bola de cristal posee esta particular cepa, que ya tiene mucho más que una carta de presentación. ¿Viento del sur o lluvia de abril? Quiero que esta vez el saber elegir y el poder elegir coincidan. Una sudestada recorre esta construcción. El Paraná ingresa en nuestros pulmones, aquí tan cerca de...

Y el mar que todo se lo lleva.

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Barranco, Lima, Perú. 22/01/2015 El calor que sube cuando la soledad acecha. El peligro de la mente solitaria, con armas que conocemos tras largo rato en su compañía única. Las canciones nostálgicas en los viajes del cansancio. Y el mar que todo se lo lleva. Lo inconsecuente de un mundo que, como te abraza, te señala. Los dolores que encuentran reparo en cariños con tonos a oasis. El frío andino que buscamos cesar con la llegada a la costa. Y el mar que todo se lo lleva. Los recuerdos que reviven ardientes en el momento menos adecuado. La certeza de que somos nosotros los que vamos al filo buscando cierto río o cierta canción. El juego que alguna vez te iba a guiñar el ojo con su mala pasada. Y el mar que todo se lo lleva. Las algas que se anudan a los dedos. Niebla calurosa que se asemeja a la sensación pesada de la mochila en la espalda. Las preguntas que nos hacemos cuando veníamos seguros de todo. Y el mar que todo se lo lleva. Ahí lo encontraste, inmenso y ete...

San Isidro.

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San Isidro, Salta, Argentina. 9/01/2015 Simple maravilla de la complejidad natural. En la altura de este lugar parece que lo único a ocultar es el mismo lugar, y sin embargo sólo necesitamos extremidades y vida para llegar. Los niños que aman todo esto, los burros y los corderos, la mirada simple, la nieve para jugar, la vida sana con sus ganas de vivir. Aquí vivir es el placer, no el padecer. Algo en mí despertó ayer. Profundo respeto tras la alucinante caminata, cada paso fue un sorbo de sabiduría. Una puerta que me saluda y la dejo pasar; puerta que al rato se abriría para mi alunizar. Lo indescriptible de haberla cruzado y saber que aquí me debía quedar. El viento interior recorriéndome, los lagrimales se activaron para anunciarme algo: ya estuviste acá, o a aquí vas a estar. Un mensaje de la esencia, con tonalidades de dulce realidad norteña. Las palabras son pobres; las fotografías, nulas. Esto nos enseña la fuerte conexión entre lo que antes creían inconexo. Los sentido...