Sudestada en el bosque.

Montañita, Santa Elena, Ecuador.
8/02/2015

Y podemos contar miles de fábulas y mitos sobre su poder. Nunca estaríamos mintiendo. Una idea decide, escala el monte y anhela ese abrazo desde la cima. El poder es indescifrable, el contagio puede ser instantáneo si no hay vigas suficientes en las demás. Caminando en el bosque más recóndito es una hoja particular la que se nos presenta y busca teñir cada árbol de su color. Aflora incesante en nuestra mente, siendo su semilla la que nos pide pintar el bosque. Siendo el bosque quien siente admiración, y todos sus árboles quieren saber como esa hoja. Nos toca la perta a diario, cuando encontramos el espacio ideal para reflexionar. Reminiscencia y bola de cristal posee esta particular cepa, que ya tiene mucho más que una carta de presentación.

¿Viento del sur o lluvia de abril? Quiero que esta vez el saber elegir y el poder elegir coincidan. Una sudestada recorre esta construcción. El Paraná ingresa en nuestros pulmones, aquí tan cerca del Pacífico. Desde el silencio apagado por los cantos de pájaros que nunca había visto, logro transcribir aquel ruido en melodía sanadora, la nostalgia en sonrisa, el olor en fragancia. Las mil caricias del lugar de siempre, lugar que hoy, reflexionando, valoro mucho más. Sapiencia de que la aventura no depende del lugar, sino de cuanta tinta tengamos para escribir. Agradezco tener hojas de sobra y miles de colores a plasmar en ellas. Mi lugar ingresó esta vez en mi conciencia con su verdadera luz. Las manos que lo moldean son de amor, y una fogata es lo que nos une.

Lagos de sabiduría son los que pienso recorrer hasta terminar de encontrare. Esmeraldas de la costa negra nos espera para sentirnos completos. La espuma de las olas que nos choca y nos da risa. Nos baña, limpia y aclara nuestras ideas, y es quien nos ayuda a encontrarnos con el bosque dentro de la hoja.

Un pájaro de fuego porta magia para nuestro pensar. Aquí es donde la conciencia y el alucinar pierden frontera. En el andar natural de sus alas encuentro la realidad de la sudestada, el recuerdo de los maticos. Su libertad es la que me hace ver la claridad del aire cariñoso. Las pieles que erizan la mía a la distancia, que buscan despertar juntas otra vez. Los pájaros de agua vuelan juntos, siempre en conciencia de grupo. Ellos saben de los ladrillos que abundan ahí, de las torres que podremos levantar. Hay mucha fuerza ahora que entendemos lo cerca que estamos.

Hoy voy a jugar una vez más. Entendí que la risa de la espuma nos hace crecer. Cuando era niño fui muy sabio.

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