El tesoro
Un barco deja caer su ancla frente al banco en el que estoy sentado. No llego a ver bien se bandera. Puede ser de Malasia, puede ser de Holanda, o de la China capaz. De cualquier parte pueden venir a buscar algo de nuestro litoral. El viento sopla y mi remera está un poco transpirada. Un pescador saca otra carnada de su bolso, que ya se sumerge en las aguas del Paraná. El viento repercute en el río y su corriente, formando pequeñas olas, dibujos en el agua. La estación se asienta, el sol se esconde, y ya no hay mucha gente que se acerque al parque. Hay quienes vienes a compartir su cariño, obtener alimentos vivos del río, o simplemente dedicarle unos minutos de calma y un poco de humo para que se lo lleve la brisa. Una pareja pasa detrás mío y puedo escucharlos hablar de vértigos aliviados por la confianza. Yo me pregunto si el vértigo se calma sin mirar hacia abajo, o siendo conciente de la altura. Él le dice que poder mirar hacia abajo sin caer, ayuda a sanarlo. Entonces, ¿es la ...