Sanando como gatos

Flashando a contramano, pensando demasiado, cuando el teléfono me pide espacio encuentro unas fotos del Gonza en modo verano, jugando con el devil para no pensar tanto. Ahora, cuando en la calle el otoño se hace manto, cubriendo los tobillos con pantalones y las veredas con hojas marrones.

Refresca y yo no encuentro una campera, que debe haber quedado en lo de mi vieja, cuando me mudaba de una casa a un departamento, de un departamento a una casa, de una casa a mis pensamientos, y de mis pensamientos a acá y ahora.

Acá y ahora no es verano. Tengo las manos llenas de tinta y mi cuaderno está cargado de quehaceres y palabras de pensamientos rebalsados. Tengo un cuerpo que me toca la puerta hace rato, y no lo escucho porque ando pensando, buscándole la punta a la cinta, buscando sin dedos, buscando sin manos.

Las gatas me miran y resuelven como siempre han resuelto sus antepasados: ronrroneando donde duele, sanando como gatos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Perigeo

Compañerismo mata adversidad

Itza y los paia