Nietzsche y bossa nova.
Tanta esencia, tanta alma, tanto espíritu. Nos estamos olvidando de algo primordial. Nuestro cuerpo es el que siente en primera instancia. No sé si será algún discurso de Zaratustra o si será la bossa nova de fondo, pero hay algo que nos invita a salir de los recovecos de la psiquis para movernos. Dejarnos llevar por un bajo y unos vientos, salir a la ruta, disfrutar del sol del mediodía sobre la cama. La esencia es la esencia, pero el cuerpo es lo esencial. Al menos acá y ahora. La canción puede tocar el alma, sí. Pero no sin antes romper con tu carne. Dos horas fugases pueden hacernos conocer por dentro, luego de sentir el cosquilleo. Puede motivarnos en el interior algún prócer. Aunque poner el pecho es exterior. De todas formas, la realidad del cuerpo no nos debe hacer creer que no hay forma que moldee nuestra materia. Hay un mar adentro en el que podemos nadar durante horas, días, meses y perder la noción del tiempo. Pero si toda esa experiencia interior no se ...