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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Nietzsche y bossa nova.

Tanta esencia, tanta alma, tanto espíritu. Nos estamos olvidando de algo primordial. Nuestro cuerpo es el que siente en primera instancia. No sé si será algún discurso de Zaratustra o si será la bossa nova de fondo, pero hay algo que nos invita a salir de los recovecos de la psiquis para movernos. Dejarnos llevar por un bajo y unos vientos, salir a la ruta, disfrutar del sol del mediodía sobre la cama. La esencia es la esencia, pero el cuerpo es lo esencial. Al menos acá y ahora. La canción puede tocar el alma, sí. Pero no sin antes romper con tu carne. Dos horas fugases pueden hacernos conocer por dentro, luego de sentir el cosquilleo. Puede motivarnos en el interior algún prócer. Aunque poner el pecho es exterior. De todas formas, la realidad del cuerpo no nos debe hacer creer que no hay forma que moldee nuestra materia. Hay un mar adentro en el que podemos nadar durante horas, días, meses y perder la noción del tiempo. Pero si toda esa experiencia interior no se ...

La respuesta está en los ojos.

Personas esperando colectivos que nunca llegan, que no existen. Colas interminables de gente que ya no sabe para qué esta haciendo cola. Todos se dejan llevar por las visiones que les hablan a sus bolsillos. Ya nadie piensa en la idea de dejar esta ciudad. Ya nadie anhela. ¿Vivir para subsistir? No! Vivir para vivir, para sentirse existente. Pero acá no es así. Parecen sobrar motivos para hundirse en el engranaje. Cae una lluvia leve, de esas que casi ni mojan pero molestan igual. No sabemos muy bien cuando empezó a llover. No sabemos si alguna vez no llovió. El humo de las fábricas o la neblina casi ni dejan ver, casi imposibilitan la comunicación. Aunque tal vez sea el polvo que levantan los autos. Debe ser eso, debería. Una tarde paré a un tipo en la muchedumbre y le pregunte porqué. Nunca me vió. Él no sabía que yo estaba ahí. Yo tampoco. Reaccioné. Algo pasaba. El problema era que no pasaba nada. Todos caminaban sin ir. Fuí a la estación tercera. No sé porqué fu...

Resurrección solar

Apuesta en la matutina sin confiar en la chance de ganar en el último tiro. No encuentra en el espejo a ese loco con gracia que se la juega a ciegas. Su futuro no es claro, una brújula incierta lo guía ya hace meses. Yendo a ningún lado, rodeado de extraños que conocen su nido. Juega all in a la nada esperando con ansias la llegada del día. Un par de acordes truncados le giran por la mente y no llegan a los dedos. Ya no hay en los diarios noticias que le expliquen el porqué de la historia. No se dá cuenta nunca que el protagonismo es su esencia más propia. Sabe muy bien que eso no se perdió. Está en cada escena y no en el guión. El sol de a poco se asoma y no es un dios. No hace falta un mito, hay resurrección. Detrás de aquella sierra aparece el sol. Los rayos queman, llenándonos. Ya no quedan excusas, no hay porqué dudar. Brillar como aquella tarde que nos escapamos para brillar. Yo sé muy bien que eso no se perdió. Si hay niebla, sin ver siempre fue mejor. La m...