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Mostrando entradas de mayo, 2014

La tristeza es más poética.

Una pizca de tristeza en los ojos de la ternura rompen con la felicidad de la inocencia. Hay algo en la nostalgia, en el hundimiento que se expresa en palabras que favorece a la poesía. Como si fuera la musiquita del heladero un domingo. Deprime pero refresca la memoria, se va tras el silencio. Es triste y hermoso a la vez. Acordes del flaco, pinceladas de Salvador, palabras de Alfonsina. Es el arte de la soledad acompañada de un suspiro. Es encontrar el placer de ver al pájaro volar, sin tener a quien mostrárselo. La perfección del desconsuelo, el amor al desengaño, el lúgubre otoño dejando árboles vacíos. Una lágrima pero no por la tristeza o por la felicidad, sino por una emoción tan fuerte que nadie sepa experimentar. Más que yo. Y el pájaro, que logró entender todo sin saberlo.

El farol en la penumbra.

Extrañamiento de la realidad, penumbra en la ciudad. Extraño me parece el sonido de fondo, extraña la falta de silencio, como el dolor de venas que trae el motor. Las calles se oscurecen cuando se apaga el farol, el aire se enturbia y las estrellas se ocultan del cielo que se aleja. Ya no hay fogata para el calor ni manzanas al despertar. El aire quema, los pulmones se queman, el alma se guarda en su cajón. Las llamas ya no se cruzan en las rutas, ahora los pibes se derrumban en los barrios. Admiramos construcciones y no emociones, luces y no estrellas. Tanto ruido y no hay sonidos. Gris realidad hace de los colores un anhelo a esperar. En el colectivo la gente no se mira. Nos quieren hacer creer que debemos odiarnos, temernos. Resulta que las similitudes son mera casualidad, reinan las diferencias como modo causal del pensar y obrar. Si te cruzo en cada plaza, en cada siesta al sol, ¿no me voy a acercar? Me golpea su forma de odiar, su desinterés, su pasar sin más. Me quedo con los ...