La tristeza es más poética.
Una pizca de tristeza en los ojos de la
ternura rompen con la felicidad de la inocencia. Hay algo en la nostalgia, en
el hundimiento que se expresa en palabras que favorece a la poesía. Como si
fuera la musiquita del heladero un domingo. Deprime pero refresca la memoria,
se va tras el silencio. Es triste y hermoso a la vez. Acordes del flaco,
pinceladas de Salvador, palabras de Alfonsina. Es el arte de la soledad
acompañada de un suspiro. Es encontrar el placer de ver al pájaro volar, sin
tener a quien mostrárselo. La perfección del desconsuelo, el amor al desengaño,
el lúgubre otoño dejando árboles vacíos. Una lágrima pero no por la tristeza o
por la felicidad, sino por una emoción tan fuerte que nadie sepa experimentar. Más
que yo. Y el pájaro, que logró entender todo sin saberlo.
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