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Mostrando entradas de marzo, 2019

La luna y el perro

Cítrica la luna se asoma cuando te saco a pasear. Es un buen augurio. Dice que hay que prenderlo, tirar el humo al cielo, y compartirlo con mi hermano, que está lejos, del otro lado del charco, donde están floreciendo las acacias, ahora, en marzo. Dorada se asoma la luna, ovalada, sobre los árboles de 3 de febrero, mientras te paseo y te agradezco por acompañarme en los colapsos, en las bienvenidas y en los descansos, aunque a veces me vaya lejos, varias horas, y vos me esperes aburrido asomando el hocico bajo la puerta negra. En casi todos los árboles se esconde la luna, pero en nuestra vereda se asoma, y me hace pensar en el cielo, que es el mismo cielo que mira mi hermano, tu hermano, del otro lado del charco. Nuestro hermano que te extraña, y se pone contento de que también compartamos esto. Justo cuando salimos la luna se asoma y nos explica que en esas cosas está el brillo de luna. Como cuando haces un quilombo bárbaro, un quil...

El gran baile alternativo

Mientras el sol se esconde detrás de los edificios, atravieso la urbe en mi bicicleta. Semáforos con tiempos sin sentido, bocinas ansiosas irascibles, horas pico que pican para los que pican. Quienes pueden atardecen en barrancas o ven caer el sol por la ventana, mientras se funden en cariños o buñuelos. A otros les toca hacerse carne con los embotellamientos, volviéndose lúgubre tránsito en avenidas que buscan ser venas transportando bienes, servicios y seres humanos. Un viento sur sopla la ciudad, que ya va colmando sus departamentos. Es el otoño que toca la puerta, con sus pantalones largos y sus agendas completas. También trae la conciencia de que el verano se despide, y es como ver a lo lejos ese chapuzón en el arroyo que no te llegaste a dar. Aunque haya trabajo todo el año, es volver a clases, después de haberse aventurado a cruzar cordilleras y vivir del fuego que admiran o ignoran quienes conducen sus vehículos. Defiendo a garrotazos mi licencia para salir de aventuras a...

La autonomía de la poesía

Con la poesía es así en mí. Capaz que por dos años me pierdo en las interesantes cotidianeidades, y casi ni hay papeles dando vueltas. Y en un verano mi birome se vuelve catarata incesante de palabras que brotan como agua del Amazonas. Cada tanto aparece alguna tristeza salvadora que me inspira, y mis mambos juegan a disfrazarse de pájaros, colectivos o de alguna otra metáfora pasajera. Hay días que quiero escribir sobre tal cosa, y no le encuentro la forma. Hasta que de repente aparece otra, que puede ser un atardecer o un encuentro casual prolongado, y arma frases en mi cabeza que ruegan ser recordadas al menos en la ducha. Si querés crear material nuevo y sos trapecista, no tenés que buscar videos de trapecistas. Capaz tenés que buscar en algún comic, o en música de África. Eso me explicó hoy una muchacha de ojos curiosos sobre la inspiración. La poesía es autónoma. Decide ella. No le importa si tenés sueño, o si estás en un recital con ciento cincuenta mil personas. Se pres...