Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2019

Perigeo

Cerca de las 5 de la mañana, la luna va a estar mas cerca que nunca de esta bola de tierra y agua sobre la cual se dedica a girar. Dos pibas en el parque la usan como excusa para encontrarse, mirarse de cerca, preparar tres jarras de Amargo Obrero con soda, y decirse entre susurros todo eso que a la tarde no se animan a decir. Por calle Rodríguez descansa Javier, que se fue de casa hace un mes y no sabe nada de la superluna, pero aprendió a dormir con un ojo abierto y a patadas se le marchita la flor en el ojal. En un kiosco cerca de la terminal un tachero se baja a comprar cigarros para manejar un rato mas escuchando la radio de los desvelados y buscando algún viaje que vaya para el barrio. Tres primos se preparan para no dormir, usar el telescopio que les regalaron para navidad, tomar Coca Cola, dedicarse a jugar, y no preocuparse por nada, hasta que un día aparezcan los problemas de verdad. Cerca de las 5 de la mañana, la luna va a estar mas cerca que n...

El mensaje del cardenal

Tiro los dados: 2. Avanzo dos casilleros. Saco una carta y me dice: "Retroceda un casillero". Y en esa estamos. El rosedal me viene recibiendo estos días con sus cuarentipico de especies de rosas, sus estatuas, encuentros casuales y algún que otro cardenal que me engatuza un buen rato. Eso, hablemos de los cardenales. Eso es más noble que relatar mis mambos haciéndome el poeta. ¿Serán una señal? ¿Me quieren decir algo? Intentaré recuperar esa visión para con los cardenales (y mis mambos). Hace unos días bordeaba el río buscando observar más y darle aire a mis pensamientos. Atrás del Parque a la Bandera, en soledad y con pescadores a la lejanía, ahí se presenta un cardenal. Bañándose en un charco embarrado y secándose al sol. Pájaro del humedal que cruza la vena de agua y encuentra asilo en la ciudad. La crecida que arrasa la comodidad de las especies y el hombre que se ocupa de talar el verde y aturdir, fueron trayendo acá a este cardenal que ante mí se presenta. Que no...

Soledades, morteros e incayuyo.

Río Quilpo, Córdoba, Argentina 13/01/2019 Hoy siento gratitud. La mañana me despertó en las tres piletas del Río Quilpo, tras haberme presentado dos imponentes animales la noche anterior explicándome: "estás en la naturaleza". Alan y Juli volvieron a brindarme su compañía, ayuda y buena cara en el desayuno. Luego de desarmar sin avispar, la llovizna me acompañó hasta la ruta. No más de 30 minutos fueron necesarios para que Joaquín, Tania, Ahustín y Majo me levanten en su camioneta y me dejen aquí, en el Vado de López, del Río Quilpo. Fui buscando y eligiendo el espacio que decida darle asilo a mi carpa, y encontré este hermoso lugar que me acogió. Un círculo de árboles abierto, una fogata cerca y mi protección de piedras blancas. Es inmensa la gratitud que siento para con estas sierras, este río, y para con la eterna Madre Naturaleza por permitirme estar aquí, por colaborar con mi crecimiento y por sanar mi ser. Luego de levantar mi carpa vuelvo a encontrarme con e...