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Mostrando entradas de 2022

Habla el camalotal

Isla andante, terreno en viaje ¿Y si aquello que pensabas estático está en realidad en constante movimiento? Señal de camalote, puerta abierta en un poblado de buenos augurios, del otro lado del río, del otro lado del ruido. A fin de cuentas todo se mueve a nuestro alrededor. Estar quiero es un mito, si el planeta está girando. Entrar en sincronía con lo dinámico del todo es cuestión de ser perceptivo. Es cuestión de ser permeable. Es cuestión de ser ser vivo. Decidir buscar mapas, o refundar la cartografía del alma. ¿Qué diferencia hay? Entrar en estado de viaje es simplemente asumir una postura, cuando somos conscientes de que todo se está moviendo. Por algo la planta que toco tiene aroma. Por algo habla el camalotal. Por algo vuelvo a este lugar. Ya no creo en las casualidades. Creo en las coincidencias. (la portada de este cuaderno es un pájaro)

El milagro de Sakizaya

Un milagro japonés cruza frente a mí, dejando trazada en las aguas la línea de la sabiduría, que va desvaneciendo su visibilidad, donde cinco cardenales se posaron y acompañaron mi suspirar. ¿Es cierto que el agua tiene memoria? ¿Allí quedan inscriptos nuestros aprendizajes? Si nuestras sienes ardientes son todo el tesoro, si hay puertas abiertas que abrir lejos del corazón, ¿Dónde comienza el camino a la paz? No tengo cuaderno. Le esquivo a la conexión para encontrarme en las palabras, aunque no me sea fácil, aunque la red me llame a gritos. Siento que la fauna voladora se multiplica acá, y acerca mensajes a mi nombre, buscando el polen. ¿Será que huye del fuego? ¿O será que me trae una señal? La llamada de lo primitivo se hace escuchar. Tengo que buscar en hojas de papel. Tengo que buscar en rutas. Tengo que buscar. No me puedo ir a dormir. Uno elije.

Playa de Macumba

Playa de macumba. Donde va el rey del funk brasilero cuando tengo humo y activo el recetario de ideas. Que te falo en portuñol, que canto todo el día, que pienso demasiado, que inflo la bicileta casi todos los días. ¿Cuando fue la última vez que estuve en la playa? Fue en Santa Teresa, y estaba todo cargado. Mucha gente y mucha data. Mucho salir a patear el continente y mucho buscar adentro de uno mismo. ¿Te acordás lo que pasó en el eclipse? ¿Qué hay de eso esta noche? Esta noche sin murciélagos. Esta noche con certezas y sin especulaciones. Esta noche que me siento en Brasil. "Já senti saudade. Já fiz muita coisa errada. Já pedi ajuda. Já dormi na rua." Me canta el rey, que cayó en una secta y pegó inmunización racional. Esta es la Playa de Macumba. Pero no compramos paz con el dejarnos adoctrinar, sino que practicamos nuestros propios ritos. De tierra en los pies y en los pulmones. De mar que lleva, trae y no se calla ni un segundo. De compartir entre luna y sol. Esta es l...

Necesito un buen barco

La luna significa el agua. El eclipse que confunde y alucina al caminante mueve todo lo que hay dentro. El calmo lago puede ser maremoto, una bañera llena de tsunamis. Podemos rezarle a la luna que mantenga en paz las aguas, para salir a navegar seguros. O podemos hacernos cargo de tener manos y herramientas. Necesito un buen barco. Construirlo con mis manos y conocerlo bien. Prepararlo para gozar de la bahía, y para resistir la furia de los siete mares. Necesito un buen barco. Hoy que hay rumbo cierto y no hace falta naufragar. Y surcando las aguas universales de la luna en el aire, conocer el oficio del capitán, y el oficio del buen compañero. La estabilidad no es un milagro. La estabilidad es una construcción. Necesito un buen barco. Y ya no más plegarias de noche desesperada.

Medicina cotidiana

Las aguas se cruzan frente a mis ojos, y ahí pongo mi atención. El sol va cayendo. Yo respiro hondo tres veces, y la tierra sube por mi cabeza. Pica. Limpia. Sale. Un rito de bajada cotidiano, y así pensar en lo que quiero. Soltar lo que hoy ya está. Permitirme seguir. El día sigue. Cuerpo y mente agradecen. Del otro lado, la isla. Fresca y en resistencia. Sistema vivo frente a mí. Y Paraná que corre. La magia de este lugar.

El cóndor llega más alto que la cruz

Iruya, Salta, Argentina 19/02/2022 Hay caras en la montaña y se cuentan secretos por la noche. Recién llegábamos a Iruya, el tiempo ya era distinto y los cerros daban señales. Se camino despacio y se habla bajito, subiendo callecitas para llegar al destino, entre gatos sobre mostradores y miradas alegres de bienvenida. El cóndor que pintaba el cerro con su sombra te pasa cerca en el mirador, y no hay forma de explicar lo inexplicable. La inmensidad es rutina para quien elige la vida en este lugar. Crucé la cascada, caminé unas cuadras camino a San Isidro y despertó en mí aquello que yo ya sabía. Algo hay en esta región para mí. Algo que tal vez esté adentro mío, pero que para encontrarlo tenga que caminar mucho. Las señales quisieron recordármelo, me hicieron saber hasta donde caminar, y que debería volver y buscar. Vuelvo al pueblo, compro ungüentos bolivianos, golosinas de antaño y empanadas de quinoa y queso. Apunto al descanso, pero con una certeza fresca y la consciencia ilumi...

Los colores no se explican

Purmamarca, Jujuy, Argentina 14/02/2022 Al sol sube el calor, y en la sombra se siente fresco. El viento de la montaña es intermitente, y entre tanto y tanto pienso en vos. Vuelvo a un lugar donde conocí todo lo que puedo ser. Vuelvo a caminar los cerros donde una estrella me mostró el camino. La medicina me hace mirar para adentro, y entre tanto y tanto pienso en vos. La introspección es un camino de ida. De hacerse algunas preguntas, de sus respuestas y nuevas preguntas, no se vuelve. Estoy donde tengo que estar, y entre tanto y tanto pienso en vos. Los colores del cerro no se explican. Las canciones sirven para amenizar al corazón. En la plaza un acordeón toca Pasajera en trance, y entre tanto y tanto pienso en vos. "El mejor regalo que me podés hacer es disfrutar", me dijiste para así entender el código de nuestro amor. Yo te agradezco, y entre tanto y tanto pienso en vos.

Domicilio en otro planeta

Un jazmín perdido en el tiempo de calle Moreno incita mi olfato deseante. Yo camino como cuando no buscás nada pero esperás encontrarte. El cielo está de película y enaltece lo magistral del pino que me cobija, mientras enero calma sus temperaturas asfixiantes. ¿Te conozco? ¿Naciste acá o tenés domicilio en otro planeta? Es que me das vuelta la cabeza, como una vertical. Dicen que las raíces de un árbol son tan grandes como su copa. ¿No te sorprende el mundo de lo subterráneo? Todo eso que no vemos pero nos hace ser como somos. Los engranajes de mi cabeza se disuelven con limonada, y a mí me encanta como se arruga tu cara cuando te hago reír. Las nubes se parecen al mar. El universo pide una vueltita. ¿Y si caminamos por una calle donde no nos crucemos a nadie?

Confidente a contramano

Ella siempre lleva un fibrón en el bolsillo, huye de las luces que encandilan y raya weas que te hacen pensar. En la noche conoce las baldosas secretas donde se esconden los tesoros del descarte, y por la mañana no deja que la despierten las agujas del reloj. Sus ojos ven la montaña en la avenida, ven la injusticia dormir en las plazas, ven la desgracia posar en los Mercedes pero se cierran ante lo que agradece sincero. Con o sin destino, camina rápido. Nada la apura, pero nada pausa su andar, Siempre parece estar yendo a algún lado, aunque siempre dé las mismas vueltas por el centro que ya no es un barrio. Cuando se va ya tiene plan para el viernes, y cuando vuelve ya no hay donde volver. Entonces visita el nido de las lagartijas que no tienen nombre pero cambian la piel. Seductora de deseos de ultramar, confidente a contramano, entre las balas de una realidad que no son noticia en los diarios.