El milagro de Sakizaya
Un milagro japonés cruza frente a mí,
dejando trazada en las aguas la línea de la sabiduría,
que va desvaneciendo su visibilidad,
donde cinco cardenales se posaron
y acompañaron mi suspirar.
¿Es cierto que el agua tiene memoria?
¿Allí quedan inscriptos nuestros aprendizajes?
Si nuestras sienes ardientes son todo el tesoro,
si hay puertas abiertas que abrir lejos del corazón,
¿Dónde comienza el camino a la paz?
No tengo cuaderno.
Le esquivo a la conexión para encontrarme en las palabras,
aunque no me sea fácil,
aunque la red me llame a gritos.
Siento que la fauna voladora se multiplica acá,
y acerca mensajes a mi nombre,
buscando el polen.
¿Será que huye del fuego?
¿O será que me trae una señal?
La llamada de lo primitivo se hace escuchar.
Tengo que buscar en hojas de papel.
Tengo que buscar en rutas.
Tengo que buscar.
No me puedo ir a dormir.
Uno elije.
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