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Mostrando entradas de abril, 2013

Deseo o necesidad; Grito o refugio.

Ya se fueron los últimos calores del invierno, y con ellos se fueron todos los sentimientos de felicidad simple, de felicidad sin necesidad. Ya se saborea ese gusto a inconcluso, a que algo no cierra. El frío se avecina, y sabemos que es difícil superarlo sin un refugio. Deseo y necesidad se confunden. Tal vez uno quiere respirar el aire puro, llenarse el pecho y gritar; ¿pero es eso lo que necesita? Creo que no sabemos lo que necesitamos, ¿pero como voy a saberlo si ni siquiera sé que es lo que deseo? ¿Deseo seguir buscando y gritando sobre caminos efímeros (caminos efímeros, autopistas eternas)? ¿Deseo encontrar ese refugio seguro, que huele a memorias luminosas? ¿O deseo seguir buscando otro refugio, que me sorprenda en la madrugada? Y sobre la necesidad, ¿realmente necesitamos refugio, o sólo es producto del viento y de las tardes nostálgicas? No tengo idea, desconozco, ignoro las respuestas... No las quiero saber. La ignorancia es uno de los errores más comunes de la espec...

De lo efímera que puede ser una situación ideal a la necesidad de no perder la inocencia.

Lo que hoy es la vida entera y algo más, mañana puede ser tan efímero como banal. Ese pez que decidido busca el anzuelo, sin pensar en lo fatal, de repente se pone exquisito, con su gusto particular.  Fuiste al costado oscuro, querías sentarte en esa mesa sin motivo para conversar. Te espera de brazos abiertos en cada esquina, pero no creas que te vá a cobijar. Tiene más que una maqueta para mostrarte, pero en esa ciudad la gente no se mira a los ojos, todos tienen algo que ocultar.  El chico que contaba hasta cien ya no te reconoce, pero sabe que en el fondo seguís estando ahí. Sin querer dejar de jugar. No dejes de jugar, no dejes de jugar. Aunque pase el coche sin patente, no dejes de jugar.