De lo efímera que puede ser una situación ideal a la necesidad de no perder la inocencia.

Lo que hoy es la vida entera y algo más, mañana puede ser tan efímero como banal. Ese pez que decidido busca el anzuelo, sin pensar en lo fatal, de repente se pone exquisito, con su gusto particular. 

Fuiste al costado oscuro, querías sentarte en esa mesa sin motivo para conversar. Te espera de brazos abiertos en cada esquina, pero no creas que te vá a cobijar. Tiene más que una maqueta para mostrarte, pero en esa ciudad la gente no se mira a los ojos, todos tienen algo que ocultar. 

El chico que contaba hasta cien ya no te reconoce, pero sabe que en el fondo seguís estando ahí. Sin querer dejar de jugar. No dejes de jugar, no dejes de jugar. Aunque pase el coche sin patente, no dejes de jugar.

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