Medicina cotidiana

Las aguas se cruzan frente a mis ojos, y ahí pongo mi atención.
El sol va cayendo.
Yo respiro hondo tres veces, y la tierra sube por mi cabeza.
Pica. Limpia. Sale.

Un rito de bajada cotidiano, y así pensar en lo que quiero.
Soltar lo que hoy ya está.
Permitirme seguir.

El día sigue.
Cuerpo y mente agradecen.

Del otro lado, la isla. Fresca y en resistencia.
Sistema vivo frente a mí.
Y Paraná que corre.

La magia de este lugar.

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