Y el mar que todo se lo lleva.
Barranco, Lima, Perú.
22/01/2015
El calor que sube cuando la soledad acecha. El peligro de la mente solitaria, con armas que conocemos tras largo rato en su compañía única. Las canciones nostálgicas en los viajes del cansancio.
Y el mar que todo se lo lleva.
Lo inconsecuente de un mundo que, como te abraza, te señala. Los dolores que encuentran reparo en cariños con tonos a oasis. El frío andino que buscamos cesar con la llegada a la costa.
Y el mar que todo se lo lleva.
Los recuerdos que reviven ardientes en el momento menos adecuado. La certeza de que somos nosotros los que vamos al filo buscando cierto río o cierta canción. El juego que alguna vez te iba a guiñar el ojo con su mala pasada.
Y el mar que todo se lo lleva.
Las algas que se anudan a los dedos. Niebla calurosa que se asemeja a la sensación pesada de la mochila en la espalda. Las preguntas que nos hacemos cuando veníamos seguros de todo.
Y el mar que todo se lo lleva.
Ahí lo encontraste, inmenso y eterno; pacífico y temible. Placer mundano que retoca nuestra esencia. Sales frescas sanadoras. Nos comprende, olvida y devuelve sabiamente. Ya está sobre nuestros pies.
El mar que todo se lo lleva.
22/01/2015
El calor que sube cuando la soledad acecha. El peligro de la mente solitaria, con armas que conocemos tras largo rato en su compañía única. Las canciones nostálgicas en los viajes del cansancio.
Y el mar que todo se lo lleva.
Lo inconsecuente de un mundo que, como te abraza, te señala. Los dolores que encuentran reparo en cariños con tonos a oasis. El frío andino que buscamos cesar con la llegada a la costa.
Y el mar que todo se lo lleva.
Los recuerdos que reviven ardientes en el momento menos adecuado. La certeza de que somos nosotros los que vamos al filo buscando cierto río o cierta canción. El juego que alguna vez te iba a guiñar el ojo con su mala pasada.
Y el mar que todo se lo lleva.
Las algas que se anudan a los dedos. Niebla calurosa que se asemeja a la sensación pesada de la mochila en la espalda. Las preguntas que nos hacemos cuando veníamos seguros de todo.
Y el mar que todo se lo lleva.
Ahí lo encontraste, inmenso y eterno; pacífico y temible. Placer mundano que retoca nuestra esencia. Sales frescas sanadoras. Nos comprende, olvida y devuelve sabiamente. Ya está sobre nuestros pies.
El mar que todo se lo lleva.

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