Sin ataduras.
El sábado a la noche se rompió la caja de mi armónica. Creo haber entendido lo que me quisieron comunicar. Para hacer llegar a buen puerto un sentimiento, algo que corre dentro de las venas, hace falta expresarse con libertad. Primordial es, a partir de esta etapa, dejar salir las notas guardadas, liberar los cardenales de cresta anaranjada, y que sean siempre su verdad. Es hora de cruzar los ríos, de decirte al oído lo que mis ojos gritan. Es hora de llegar al bosque.
Si, creo haberlo entendido. Lo que salga de mis dedos, de mis pulmones, ya no tiene que quedarse en mí. Ahora quiere tocar cada puerta y deleitarse con cada bienvenida. Sumergirse en tu persona y hacerte vivir un millón de realidades.
O tal vez sólo se rompió la caja de la armónica.
No. Es imposible que eso no tenga un significado.
Si, creo haberlo entendido. Lo que salga de mis dedos, de mis pulmones, ya no tiene que quedarse en mí. Ahora quiere tocar cada puerta y deleitarse con cada bienvenida. Sumergirse en tu persona y hacerte vivir un millón de realidades.
O tal vez sólo se rompió la caja de la armónica.
No. Es imposible que eso no tenga un significado.
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