Similares borradores encontrados y recopilados meses después.

Madre de todo ser, asilo de toda vida. Que nos halle perdidos los dos y encontrados bajo la misma casualidad. Mirando el atardecer, el de ese cielo un poco más real. Alunizando una vez.

Ahí está tu voz otra vez. A mí me enloquecía tu mirada, escucharte me gusta tanto o tal vez más.

-

Alunizando tus pupilas, perdido en tu mirar. Tal vez no sepas que es lo que tanto me pierde, y me lleva. Tal vez pienses que solo miro buscando lo de siempre. Yo busco tus destinos, trato de llegar a lo que ellos quieren mirar. Yo busco olvidarme del día nublado, perderme una vez más, viajar al gran lugar. Yo busco lo que está detrás del cielo, y en ese segundo que me mirás, creo saber bien donde está. A veces puedo colgarme nadando en otro cielo más, pero en ese segundo que me mirás, como yo, sabés bien donde quiero estar. Y ahí es cuando caigo en que el gran lugar, tan lejos no está, sólo hay que saber llegar. En ese momento aparece tu voz, cayendo en lo concreto de preguntar por algo banal. Me doy cuenta que sos real, que para entrar en tu juego hay que caminar con los pies sobre la tierra. La tierra que nos une, que nos hace a todos iguales, a vos y a mí. La tierra que algún día quizás nos encuentre vibrando en la misma frecuencia, latiendo los dos por igual.

-

Acercate a mí, llename de vos. Quiero respirar de tu esencia pura y sin control. Quiero verme reflejado en tus pupilas y sentir la coordinación. Seamos como el río que lleva al mar, como el viento que no para de empujar. Unámonos, a los dos nos rige la misma vibración, sólo que los que decidimos somos vos y yo. En el fondo no hay nada más: sólo el ruido de las hojas, los pájaros, tu sonrisa y mi locura por hacerte sonreír. El tiempo se detiene y no hay lugar alguno. Dejemos fluir lo que nos hace ser nosotros mismos. Si queremos ser, nada lo puede evitar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Perigeo

Compañerismo mata adversidad

Itza y los paia