Voz colectiva
Movilizaciones que se hacen masa en el corazón de la cuidad. Masa que se mueve, que se reúne, con un motivo que motiva el salir a la calle, el hacerse escuchar porque hay algo que gritar, o algún silencio que respetar.
¿Qué nos mueve? ¿Qué nos lleva a movilizar? Somos cuerpos conmovidos, somos voz de quienes ya no están, somos el derecho que se tiene que adquirir y se va a ganar.
Encuentros entre las columnas, abrazos perdidos y encontrados en el accionar. Cariños endulzados por los tambores de la justicia social. Encuentros que valen más que el del supermercado o el de la red social.
Ojos de brujo que observan la desigualdad, de pueblo originario arrebatado por demás. Desaparecidos encontrados en canciones de nunca más. Mujeres que caminan libres sobre las nubes de algún cielo, sin silbidos rasguños, sin nada que tapar. Viseras orgullosas de tanto paso de cumbia hasta abajo, de tanto redoblante ilusionado.
La voz tiene cuerpo y recorre la ciudad. Voz anciana y sabia de jubilación respetada. Voz de juventud que desborda educación pública, en los medios y en la institución. Voz que se erige en la realidad, que repercute mañana accionando hoy.
Arte que baila con matanzas murgueras incallables, con payasadas politizadas, con percusiones y danzas que viajan, en el tiempo y en el espacio, en la calle de tu barrio.
Banderas en tu corazón, que traen colores para cada agrupación. Nunca vamos a dejar que se torne gris la transformación.
¿Qué nos mueve? ¿Qué nos lleva a movilizar? Somos cuerpos conmovidos, somos voz de quienes ya no están, somos el derecho que se tiene que adquirir y se va a ganar.
Encuentros entre las columnas, abrazos perdidos y encontrados en el accionar. Cariños endulzados por los tambores de la justicia social. Encuentros que valen más que el del supermercado o el de la red social.
Ojos de brujo que observan la desigualdad, de pueblo originario arrebatado por demás. Desaparecidos encontrados en canciones de nunca más. Mujeres que caminan libres sobre las nubes de algún cielo, sin silbidos rasguños, sin nada que tapar. Viseras orgullosas de tanto paso de cumbia hasta abajo, de tanto redoblante ilusionado.
La voz tiene cuerpo y recorre la ciudad. Voz anciana y sabia de jubilación respetada. Voz de juventud que desborda educación pública, en los medios y en la institución. Voz que se erige en la realidad, que repercute mañana accionando hoy.
Arte que baila con matanzas murgueras incallables, con payasadas politizadas, con percusiones y danzas que viajan, en el tiempo y en el espacio, en la calle de tu barrio.
Banderas en tu corazón, que traen colores para cada agrupación. Nunca vamos a dejar que se torne gris la transformación.
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