Luz, cámara y acción: Buen día.
Me preparo muy bien para salir: cada bolsillo lleno de objetivos. Abro la puerta y salgo. Viento. Más fuerte que el de ayer, que el de mañana, que el de aquella vez. La calle desolada, inhabitable. Pero salgo y camino. Los árboles se van cayendo, vuelan los pedazos de realidad, tumbando todo lo que pensábamos que era el todo. Sigo caminando mientras todo se desmorona, pero camino intacto. Ya no se donde estoy, ni adonde iba. Solamente sigo este camino, porque sé que tengo que ir por acá y no desviarme. No se adonde voy, pero voy.
Acá es cuando cambió el panorama. ¿Qué? ¿Te creíste que la tormenta no terminaba? Acá no valen los discursos derrotistas. Nunca creí en los pronósticos, pero el sol salió hoy. Hasta escucho su risa, esa que larga cuando digo eso que tanto le hace reír. Me contento con eso, porque siento su mano posarse sobre la mía, porque me recuerda a aquellos soles que se escondían en el lago o en el mar, porque camino con su mano y su risa hacia un nuevo sol que se irá y una nueva luna que saldrá.
Esa piedra se ve muy cómoda. Y bueno, ya que empiezan a aparecer las primeras estrellas, la vamos a aprovechar. Tengo fruta, que llena y purifica. No estoy solo porque respiramos de a dos. Saco la agenda (todas las hojas dicen "Tenés que ser vos", en tinta azul). Vamos bien, es por acá. Pero nos sentamos igual, el espectáculo ya empieza: las luciérnagas ya se ocuparon del ambiente. ¡Mirá! Las estrellas que aparecieron primero ya se están cayendo, y las nuevas van surgiendo. Qué raro, esta obra se presenta todas las noches, es magnífica, y nadie viene a verla. Bueno, mejor. El cine es más lindo con la sala vacía.
Seguimos caminando, ¿dale?. Ya sé, yo también estoy cansado. Mucho viento, sol y estrella. Lindo día, para escribirlo y no olvidarse ningún detalle. Tratemos de llegar al sauce grande, desde ahí podemos decidir si vamos a la selva o seguimos escalando hacia el horizonte. En serio, qué buen día el de hoy, no le faltó nada. Esto era eso que se llama felicidad.
¿Viste? Tanto hablar de sonrisas llegamos al sauce. ¿Ahora que hacemos? Hay varios caminos más de los que comentaban. Descansemos, el sauce grande nos cobija esta noche. Tenemos el abrigo de la incertidumbre, y varias frazadas sin metáforas. La cabeza sobre el pecho, es que me gusta escucharte respirar. Mañana decidimos, espero que salga el sol. Y ahí llega el silencio.
...
"Buen día". Salió el sol.
Acá es cuando cambió el panorama. ¿Qué? ¿Te creíste que la tormenta no terminaba? Acá no valen los discursos derrotistas. Nunca creí en los pronósticos, pero el sol salió hoy. Hasta escucho su risa, esa que larga cuando digo eso que tanto le hace reír. Me contento con eso, porque siento su mano posarse sobre la mía, porque me recuerda a aquellos soles que se escondían en el lago o en el mar, porque camino con su mano y su risa hacia un nuevo sol que se irá y una nueva luna que saldrá.
Esa piedra se ve muy cómoda. Y bueno, ya que empiezan a aparecer las primeras estrellas, la vamos a aprovechar. Tengo fruta, que llena y purifica. No estoy solo porque respiramos de a dos. Saco la agenda (todas las hojas dicen "Tenés que ser vos", en tinta azul). Vamos bien, es por acá. Pero nos sentamos igual, el espectáculo ya empieza: las luciérnagas ya se ocuparon del ambiente. ¡Mirá! Las estrellas que aparecieron primero ya se están cayendo, y las nuevas van surgiendo. Qué raro, esta obra se presenta todas las noches, es magnífica, y nadie viene a verla. Bueno, mejor. El cine es más lindo con la sala vacía.
Seguimos caminando, ¿dale?. Ya sé, yo también estoy cansado. Mucho viento, sol y estrella. Lindo día, para escribirlo y no olvidarse ningún detalle. Tratemos de llegar al sauce grande, desde ahí podemos decidir si vamos a la selva o seguimos escalando hacia el horizonte. En serio, qué buen día el de hoy, no le faltó nada. Esto era eso que se llama felicidad.
¿Viste? Tanto hablar de sonrisas llegamos al sauce. ¿Ahora que hacemos? Hay varios caminos más de los que comentaban. Descansemos, el sauce grande nos cobija esta noche. Tenemos el abrigo de la incertidumbre, y varias frazadas sin metáforas. La cabeza sobre el pecho, es que me gusta escucharte respirar. Mañana decidimos, espero que salga el sol. Y ahí llega el silencio.
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"Buen día". Salió el sol.
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